En los últimos años, la higiene en la cocina se ha convertido en una preocupación creciente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 20 % de las enfermedades transmitidas por los alimentos a nivel mundial están relacionadas con la higiene en la cocina, y los bacterios son un factor principal. En respuesta a estas preocupaciones, la Unión Europea ha introducido recientemente nuevas normativas sobre la higiene en la cocina, que hacen hincapié en la organización y gestión estandarizada del almacenamiento de alimentos. De acuerdo con el informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), las soluciones de almacenamiento conformes pueden reducir el crecimiento bacteriano en las cocinas hasta en un 70 %, mejorando significativamente la seguridad alimentaria. La implementación de estas nuevas normativas supone un paso importante hacia la mejora de la seguridad alimentaria y la higiene tanto en cocinas domésticas como comerciales, garantizando así la salud y la seguridad de los consumidores.
La Unión Europea siempre ha sido líder en normativas sobre seguridad alimentaria. En los últimos años, debido al impacto de la pandemia global y a la expansión del comercio internacional, ha aumentado la incidencia de contaminación alimentaria y enfermedades transmitidas por los alimentos. En particular, en las cocinas, la contaminación cruzada y un almacenamiento inadecuado de los alimentos suelen ser focos de crecimiento bacteriano. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 20 % de las enfermedades transmitidas por los alimentos a nivel mundial están relacionadas con una higiene deficiente en la cocina, donde bacterias, virus y otros microorganismos dañinos se propagan a través de un manejo y almacenamiento inadecuado de los alimentos.
Para abordar estos desafíos, la Comisión Europea ha decidido reforzar las normativas sobre higiene en la cocina, exigiendo que todas las cocinas domésticas y comerciales cumplan con determinados estándares higiénicos, especialmente en lo que respecta al almacenamiento y la organización de alimentos. Las nuevas normativas se centran especialmente en la estandarización de las soluciones de almacenamiento en la cocina, requiriendo que los equipos de conservación cumplan con requisitos de limpieza, sellado y control de temperatura para reducir el crecimiento bacteriano y de otros microorganismos.
Las nuevas normativas de la UE sobre higiene en la cocina abarcan varios aspectos, en particular la estandarización del almacenamiento de alimentos y su organización. A continuación se indican los requisitos principales para el almacenamiento en cocina establecidos por las nuevas normativas:
(1) Conservación separada para evitar contaminaciones cruzadas
Las nuevas normativas exigen que los alimentos se conserven por separado según su tipo para evitar contaminaciones cruzadas entre alimentos crudos y cocidos, carne y verduras, mariscos y otros ingredientes. Las investigaciones de la UE han demostrado que la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos es una de las principales causas de enfermedades transmitidas por los alimentos. Por lo tanto, los alimentos crudos y cocidos deben almacenarse en áreas completamente separadas, especialmente carne, aves, mariscos y otros productos que puedan favorecer el crecimiento bacteriano.
(2) Conservación hermética para prevenir la contaminación
Las nuevas normativas requieren que todos los alimentos, especialmente los abiertos como especias, conservas y alimentos congelados, se almacenen en recipientes herméticos. Los recipientes herméticos evitan la entrada de bacterias y polvo en los alimentos, reduciendo eficazmente la deterioración de los alimentos y el riesgo de contaminación cruzada. Para los alimentos congelados, se requiere el uso de bolsas o recipientes especialmente sellados para preservar su calidad e impedir la propagación de bacterias durante el proceso de descongelación.
(3) Control de la temperatura
Las nuevas normativas también destacan la importancia del control de la temperatura en la cocina. Los alimentos, en particular carne, mariscos y productos lácteos, deben conservarse a la temperatura adecuada. Los alimentos refrigerados deben mantenerse entre 0°C y 4°C, mientras que los alimentos congelados deben guardarse a menos de -18°C. Los estudios han demostrado que las bacterias crecen rápidamente en ambientes cálidos, por lo tanto, mantener la temperatura correcta es fundamental para reducir el crecimiento bacteriano.
(4) Herramientas de almacenamiento fáciles de limpiar
Todos los equipos de almacenamiento en la cocina, en particular estantes, cajones y armarios utilizados para guardar alimentos, deben ser fáciles de limpiar y desinfectar. Los utensilios que entran frecuentemente en contacto con los alimentos, como cuchillos, tablas de cortar y utensilios de cocina, deben desinfectarse regularmente para evitar la acumulación de residuos de comida y grasa, que pueden favorecer el crecimiento bacteriano. Está prohibido el uso de materiales difíciles de limpiar, como la madera y el plástico viejo, para el almacenamiento de alimentos, con el fin de reducir el riesgo de contaminación.
Según un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la implementación de soluciones de almacenamiento conformes ha producido resultados positivos significativos. La investigación muestra que las soluciones de almacenamiento conformes pueden reducir el crecimiento bacteriano en las cocinas hasta en un 70 %. Los datos para este estudio provienen de muestras reales tomadas de múltiples cocinas domésticas y comerciales, donde se analizó el aumento de bacterias en diferentes condiciones de almacenamiento. Los investigadores descubrieron que, tras la adopción de soluciones de almacenamiento conformes, la cantidad de bacterias disminuyó de forma significativa, especialmente en el caso de alimentos frescos, refrigerados y congelados.
Por ejemplo, un estudio realizado en Alemania mostró resultados similares. Los investigadores compararon la higiene en cocinas de restaurantes y cocinas domésticas que utilizaban métodos de almacenamiento diferentes. Los resultados revelaron que las cocinas que usaban almacenamiento separado y recipientes herméticos tuvieron una reducción del 70 % de bacterias en comparación con aquellas que no utilizaban estas soluciones. Este resultado demuestra claramente que las soluciones de almacenamiento adecuadas no solo reducen el riesgo de contaminación de los alimentos, sino que también mejoran la higiene general de la cocina.
Aunque las nuevas normativas van principalmente dirigidas a restaurantes y cocinas comerciales, también las cocinas domésticas deben cumplir con estándares adecuados de almacenamiento para garantizar la salud de los miembros de la familia. A continuación se ofrecen algunos consejos prácticos para usuarios domésticos sobre cómo implementar soluciones de almacenamiento conformes en la cocina:
(1) Utilizar estantes y cajones separados:
El uso de estantes o cajones con separadores ayuda a diferenciar alimentos crudos de cocidos, verduras de carne y mariscos de otros ingredientes. Esto no solo previene la contaminación cruzada por bacterias, sino que también optimiza el uso del espacio de almacenamiento.
(2) Elegir recipientes herméticos para el almacenamiento de alimentos:
Todos los alimentos, especialmente aquellos que han sido abiertos, como especias, productos secos y sobras, deberían guardarse en recipientes herméticos. Los recipientes de vidrio o plástico aptos para alimentos son opciones ideales, y debe evitarse el uso de materiales que podrían contener sustancias químicas peligrosas.
(3) Verificar regularmente la temperatura del refrigerador:
El refrigerador doméstico debería verificarse regularmente para garantizar que los alimentos refrigerados se conserven entre 0°C y 4°C y que los productos congelados se mantengan a menos de -18°C. El uso de un termómetro puede ayudar a asegurar que los alimentos se almacenen a la temperatura correcta.
(4) Mantener la cocina limpia y desinfectada:
es importante limpiar regularmente la cocina, en particular las superficies como los mostradores, los cuchillos, las tablas de cortar y otros utensilios. Utilice detergentes adecuados para alimentos para desinfectar las superficies y asegúrese de que todas las áreas estén limpias y libres de residuos de comida o grasa.
Los expertos generalmente coinciden en que las soluciones de almacenamiento conformes en la cocina son fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) destaca que el almacenamiento inadecuado de alimentos no solo aumenta el riesgo de contaminación alimentaria, sino que también promueve la propagación de enfermedades transmitidas por los alimentos. Optimizando los métodos de almacenamiento y reduciendo la contaminación cruzada, estos riesgos pueden reducirse considerablemente.
Según los datos de la Organización Internacional de Seguridad Alimentaria (IFOAM), la adopción de soluciones de almacenamiento conformes en la cocina mejora considerablemente la seguridad alimentaria. Los estudios demuestran que una correcta conservación y separación de los alimentos reduce la posibilidad de propagación de bacterias, mejorando así los estándares higiénicos de los alimentos y garantizando la salud de los consumidores.
La introducción de nuevas normativas sobre la higiene en la cocina en la UE marca un paso importante hacia la mejora de los estándares de seguridad alimentaria a nivel global. Estas nuevas normativas garantizan que las cocinas sigan soluciones de almacenamiento conformes, que reducen el crecimiento bacteriano y los riesgos de contaminación de los alimentos. Al mejorar la higiene en la cocina desde el principio, estas normativas contribuyen a proporcionar entornos alimentarios más seguros, reduciendo el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos y garantizando la salud de los consumidores.
Con la difusión de estas normativas, tanto las cocinas domésticas como las comerciales podrán ofrecer entornos alimentarios más seguros y más limpios. Las soluciones de almacenamiento adecuadas en la cocina ayudarán a reducir las enfermedades transmitidas por los alimentos y a garantizar que cada comida sea lo más segura y saludable posible.