Introducción: el desperdicio de alimentos es un desafío global, las cocinas domésticas son la clave
A nivel mundial, el desperdicio de alimentos se ha convertido en un problema creciente en relación con cuestiones sociales, ambientales y de recursos. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), aproximadamente el 19 % de los alimentos se desperdicia a nivel mundial, siendo los hogares responsables del 60 % de este desperdicio. Solo en el año 2022 se desperdiciaron más de 1.050 millones de toneladas de alimentos, lo que equivale a más de mil millones de comidas diarias arrojadas a la basura, mientras millones siguen sufriendo hambre.
Esto muestra que el desperdicio de alimentos no es solo un problema global, sino también un problema local, especialmente en hogares con varias personas. Debido a la gran variedad de ingredientes comprados, a la demanda compleja y a la falta de métodos adecuados de almacenamiento, los alimentos a menudo se desperdician porque se pasan por alto o caducan.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) destacan que la reducción del desperdicio de alimentos no depende únicamente de reformas políticas y en las cadenas de suministro, sino que también requiere una gestión sistemática de los alimentos en los hogares. Esto es especialmente válido para hogares con varias personas, en los que la gestión adecuada de los alimentos es de vital importancia.
Los hogares son la principal fuente de desperdicio de alimentos. Según el PNUMA, el 60 % del desperdicio de alimentos ocurre en los hogares, especialmente en aquellos con varias personas. Estos desafíos se ven agravados por preferencias diferentes y la falta de métodos sistemáticos y organizados de almacenamiento.
La gestión de alimentos suele ser caótica y con frecuencia se pierden o olvidan alimentos. Sin un método claro y organizado para gestionar los ingredientes, como la categorización, etiquetado y asignación de áreas específicas para cada alimento, el riesgo de desperdicio de alimentos aumenta considerablemente.
El primer paso al almacenar sistemáticamente consiste en categorizar los ingredientes y asignar a cada categoría un lugar específico de almacenamiento. Cuando se sabe claramente dónde debe guardarse cada ingrediente, es menos probable que los alimentos se olviden o pierdan. Por ejemplo, los productos lácteos pueden guardarse en una zona determinada del refrigerador, la carne en otra diferente, y los alimentos secos como el arroz y la pasta pueden almacenarse en la despensa.
Etiquetar y marcar los alimentos con fechas de vencimiento claras ayuda a garantizar que se consuman a tiempo. Este sencillo paso puede reducir el desperdicio al recordar a los miembros del hogar que utilicen los ingredientes antes de que venza su fecha de caducidad. El uso de recipientes transparentes o herramientas de etiquetado para indicar la fecha de compra y la fecha de vencimiento permite a los miembros del hogar ver fácilmente el estado de los ingredientes.
El principio FIFO (Primero en Entrar, Primero en Salir) es un componente esencial del almacenamiento sistemático en la cocina. Significa que los ingredientes comprados primero deben usarse primero, de modo que los alimentos más antiguos se consuman antes que los más nuevos. Al mantener un inventario organizado y utilizar los alimentos según su fecha de vencimiento, los hogares pueden minimizar significativamente el desperdicio.
Un estudio publicado en la revista Springer mostró que un sistema de almacenamiento de alimentos bien organizado y visualmente accesible puede reducir directamente el desperdicio causado por un almacenamiento inadecuado. Las investigaciones indican que las señales visuales y los diseños adecuados de recipientes ayudan a disminuir la perecederidad y facilitan hacer un seguimiento de los ingredientes que deben usarse primero.
Los electrodomésticos inteligentes son otro factor que contribuye a una gestión más eficiente de los alimentos. Por ejemplo, los refrigeradores inteligentes equipados con seguimiento de inventario pueden notificar a los usuarios cuando los alimentos están próximos a su fecha de vencimiento. Dichas tecnologías permiten un enfoque más proactivo en la gestión de alimentos para asegurarse de que nada se desperdicie.
Países como Japón y el Reino Unido han reducido con éxito el desperdicio de alimentos en los hogares mediante la introducción de soluciones organizadas para la gestión y almacenamiento de alimentos. En Japón, por ejemplo, se redujo el desperdicio de alimentos per cápita en aproximadamente un 35 % gracias a prácticas de almacenamiento mejoradas y una gestión alimentaria más eficiente a nivel doméstico. Estos ejemplos internacionales demuestran que las soluciones organizadas de almacenamiento pueden tener un impacto significativo en la reducción de residuos.
El «principio de chimenea» al almacenar alimentos asegura que cada ingrediente tenga una entrada y salida claramente definidas. Los ingredientes se organizan de manera que los productos más antiguos se utilicen primero. Por ejemplo, cuando se compran alimentos nuevos, deben colocarse detrás de los productos más antiguos en la despensa o en el refrigerador, para que así los alimentos más antiguos se usen primero.
Realizar un inventario semanal puede ayudar a prevenir el desperdicio, asegurando que los alimentos se consuman antes de que caduquen. Durante este inventario, se anota qué ingredientes están agotándose o próximos a caducar. Posteriormente, se pueden planificar comidas en torno a estos ingredientes para evitar que terminen siendo desechados.
Existen muchas herramientas que pueden mejorar la visibilidad de los alimentos y ayudar a almacenarlos de manera sistemática. Por ejemplo, recipientes transparentes, cajas apilables y herramientas de etiquetado facilitan ver el contenido del alacena o refrigerador, reduciendo así la probabilidad de que los alimentos se olviden o se desperdicien.
Estudios y pruebas en hogares reales han demostrado que la implementación de estrategias sistemáticas de almacenamiento puede reducir significativamente el desperdicio. Un ejemplo es una iniciativa comunitaria que promovió el almacenamiento organizado y la gestión de inventarios, ayudando a los hogares a reducir el desperdicio de alimentos hasta en un 70 %. Estos resultados confirman que el almacenamiento sistemático es una estrategia efectiva para reducir residuos.
La reducción del desperdicio de alimentos comienza en cada hogar. Mediante la implementación de métodos sistemáticos de almacenamiento en la cocina, los hogares con varias personas no solo pueden ahorrar dinero, sino también contribuir a un futuro más sostenible. El almacenamiento sistemático asegura que los alimentos se consuman antes de su fecha de vencimiento, reduce el desperdicio innecesario y garantiza que los alimentos comprados se utilicen de manera óptima.
La clave para reducir el desperdicio de alimentos radica en una organización eficaz de la cocina. Con las herramientas, estrategias y actitud adecuadas, los hogares pueden reducir significativamente los residuos, ahorrar recursos y contribuir a un mundo más sostenible.